(JULIAN Y VALERIA)

(El sol pega fuerte sobre una planicie árida. Al fondo hay camiones de carga y cajas de madera apiladas. Hombres armados y encapuchados custodian el lugar. VALERIA, vestida con ropa táctica militar, encara a JULIÁN, quien viste camisa de lino clara y gafas oscuras).

​VALERIA

Aquí está la mercancía.

​JULIÁN

(Sonríe con confianza)

Sabes que siempre cumplo, Valeria.

​(Ambos observan brevemente una bolsa con dinero sobre una mesa. Valeria mantiene una expresión tensa y desconfiada).

​VALERIA

Algo es diferente hoy, Julián.

​JULIÁN

¿Eso es todo?

​VALERIA

Todo lo que me pediste.

​JULIÁN

Bien.

​(Valeria extiende la mano, demandante).

​VALERIA

Ahora mi dinero.

​(Julián hace un chasquido con los dedos. Un escolta le entrega un maletín negro rígido. Julián se lo pasa a Valeria).

​JULIÁN

Aquí está.

​VALERIA

(Sosteniendo el maletín)

¿Está completo?

​JULIÁN

Hasta el último peso.

​VALERIA

No habrá problema si lo reviso, ¿cierto?

​JULIÁN

Para nada. Pero ¿para qué? Llevamos años haciendo negocios.

​VALERIA

Nunca se sabe.

​JULIÁN

Revísalo.

​(Valeria coloca el maletín sobre unas cajas de madera y abre los broches. La primera impresión muestra fajos de billetes de cien dólares ordenados alrededor del borde. Sin embargo, al meter la mano hacia el centro, descubre que está relleno de terrones y tierra suelta: el cargamento de dinero ha sido adulterado).

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