LA ÚLTIMA OBRAESCENA 1 — EN LA CONSTRUCCIÓN — DÍAEl sonido de los martillos y las herramientas llena la obra. Don Ricardo, un albañil veterano, coloca ladrillos con precisión. Lleva más de treinta años trabajando para la misma empresa.El patrón se acerca y lo observa durante unos segundos.PATRÓN:Don Ricardo, necesito hablar con usted un momento.DON RICARDO:Claro, señor. Dígame.PATRÓN:Usted ha trabajado conmigo durante más de treinta años. Ha levantado edificios, casas y sueños para muchas familias. Creo que ya es momento de que descanse.Don Ricardo baja lentamente la mirada. Respira profundamente.DON RICARDO:No pensé que me despediría tan pronto, patrón. Pero si esa es su decisión, la respetaré.El patrón hace una pausa.PATRÓN:Pero antes quiero pedirle un último favor.Don Ricardo levanta la mirada.PATRÓN:Quiero que construya una última casa para la empresa. Tengo que ausentarme unos días. Cuando regrese, quiero verla terminada.DON RICARDO:Puede confiar en mí, patrón. Será mi última obra.—ESCENA 2 — LA COCINA DE DON RICARDO — NOCHEDon Ricardo llega a casa cansado. Su esposa le sirve la cena.ESPOSA:¿Cómo te fue hoy en la obra?DON RICARDO:El patrón dice que ya debo retirarme.Ella se queda en silencio.DON RICARDO:Pero antes quiere que construya una última casa.La esposa suspira con tristeza.ESPOSA:¿Después de tantos años? ¿Así te paga?Don Ricardo permanece callado.ESPOSA:Toda tu vida levantaste casas para otros, Ricardo… y nosotros todavía vivimos en una casa prestada.Don Ricardo baja la mirada.ESPOSA:Si esa será tu última obra, no te esfuerces tanto. Hazla rápido. Utiliza materiales sencillos y termina cuanto antes.Don Ricardo la mira con serenidad.DON RICARDO:No puedo hacer eso.ESPOSA:¿Por qué no?DON RICARDO:Porque cada casa que construyo lleva algo de mí.Hace una pausa.DON RICARDO:Y aunque nadie vea mi nombre en las paredes, yo sé quién las levantó.—ESCENA 3 — LA ÚLTIMA OBRA — DÍAPasan los días.Don Ricardo trabaja desde temprano hasta el atardecer. Revisa cada ladrillo, cada columna y cada detalle.Un joven trabajador lo observa admirado.COMPAÑERO JOVEN:Don Ricardo, usted coloca cada ladrillo como si fuera el primero.Don Ricardo sonríe.DON RICARDO:Porque cada casa que uno construye puede durar más que nuestra propia vida.El joven lo mira con respeto.COMPAÑERO JOVEN:¿Es verdad que se va a retirar?DON RICARDO:Sí, muchacho. Esta será mi última obra.El joven guarda silencio unos segundos.COMPAÑERO JOVEN:Aprendí mucho de usted.Don Ricardo deja la herramienta y lo mira.COMPAÑERO JOVEN:Gracias por todo lo que me enseñó.Don Ricardo le da una palmada en el hombro.DON RICARDO:Mientras trabajes con honestidad y respeto, nunca tendrás que avergonzarte de lo que construyas.—ESCENA 4 — FRENTE A LA CASA TERMINADA — ATARDECERLa casa está completamente terminada.Don Ricardo permanece frente a ella, observándola en silencio. Se nota el cansancio en su rostro, pero también el orgullo.El patrón regresa y se acerca lentamente.DON RICARDO:La casa está lista, señor.El patrón observa la construcción.DON RICARDO:Creo que ahora sí es momento de despedirme.El patrón lo mira fijamente.PATRÓN:Don Ricardo… hay algo que usted todavía no sabe.Don Ricardo frunce el ceño.PATRÓN:Esta casa no es para vender.Don Ricardo lo observa confundido.PATRÓN:Esta casa es para usted y su esposa.Don Ricardo queda completamente sorprendido.DON RICARDO:¿Para… nosotros?PATRÓN:Sí. Después de treinta años construyendo hogares para los demás, creo que ya era hora de que usted tuviera uno propio.Los ojos de Don Ricardo se llenan de emoción.DON RICARDO:Ay, patrón… no sé ni qué decirle.El patrón se acerca y le estrecha la mano.DON RICARDO:Dios se lo pague.PATRÓN:No, Don Ricardo. Gracias a usted.Pausa.PATRÓN:Gracias por su honestidad. Gracias por su esfuerzo. Y gracias por enseñarnos durante todos estos años que trabajar con dignidad vale más que cualquier riqueza.Don Ricardo respira profundamente.PATRÓN:Y todavía hay algo más.Don Ricardo lo mira.PATRÓN:A partir de hoy, usted no vuelve a trabajar para mí.Pausa.PATRÓN:A partir de hoy, trabajará conmigo. Quiero que sea mi socio.Don Ricardo queda sin palabras.El patrón extiende su mano.Don Ricardo la estrecha con lágrimas de emoción.NARRADOR:“Nunca sabes quién está observando tu esfuerzo en silencio. Haz cada trabajo con la misma dignidad, incluso cuando nadie te esté mirando… porque algún día, aquello que construiste con honestidad puede convertirse en la recompensa que cambie tu vida.”TEXTO EN PANTALLA:“La verdadera riqueza no está en lo que tienes, sino en la dignidad con la que construyes tu camino.”