EXT. CALLEJÓN INDUSTRIAL – NOCHE
La lluvia cae pesadamente sobre el asfalto agrietado. LEO (30s, mirada fría, gabardina oscura empapada) fuma un cigarrillo bajo la luz parpadeante de una farola de neón fundida. Revisa el cargador de su pistola semiautomática. Un clic metálico rompe el sonido constante del agua.
SARA (V.O.) (A través del auricular) Están a un minuto, Leo. Tres vehículos. SUV blindadas. Esto no me gusta.
LEO (Susurrando) A mí tampoco, pero es la única salida. ¿Tienes acceso a las cámaras?
SARA (V.O.) Tengo ojos en todo el perímetro. Si intentan algo raro, apagaré las luces del bloque entero.
Leo asiente, tira el cigarrillo y lo pisa. Los faros de tres camionetas negras cortan la oscuridad de la noche, deteniéndose hasta formar un semicírculo perfecto frente a él. Las puertas se abren al unísono.
Cuatro MERCENARIOS armados con rifles de asalto descienden, asegurando el área. Finalmente, VICTOR (50s, traje impecable a pesar del clima, sonrisa arrogante) baja del vehículo central. Dos guardaespaldas lo flanquean.
VICTOR Leo. Pensé que el clima te asustaría.
LEO El clima está bien. Lo que apesta es la compañía. ¿Trajiste el dinero?
VICTOR ¿Trajiste el maletín?
Leo levanta lentamente un maletín metálico negro, manteniendo la otra mano cerca del abrigo. Victor hace un ligero gesto. Uno de sus hombres avanza con un portafolios de cuero y lo abre frente a Leo: fajos de billetes de cien dólares, ordenados a la perfección.
SARA (V.O.) (Tensa) Leo… hay una furgoneta más. Se acaba de detener a dos calles. Detecto señales térmicas en el techo del edificio contiguo. Tienen francotiradores.
Leo no cambia su expresión, pero sus nudillos se vuelven blancos alrededor del asa del maletín.
LEO (A Victor) Dile a tus pájaros en el techo que bajen los rifles. El trato era frente a frente.
La sonrisa de Victor desaparece. Sus ojos se vuelven témpanos de hielo.
VICTOR Eres muy observador, Leo. Demasiado. Es una lástima que este sea tu retiro permanente.
Victor retrocede un paso rápido hacia su SUV. Los mercenarios levantan sus armas.
LEO ¡Sara, ahora!
INT. CENTRO DE CONTROL – NOCHE (SIMULTÁNEO)
SARA teclea frenéticamente en tres monitores brillantes. Golpea la tecla «ENTER» con fuerza.
SARA ¡Apagón en tres, dos, uno!
EXT. CALLEJÓN INDUSTRIAL – NOCHE
Todas las luces de la calle, los edificios circundantes y los semáforos estallan en oscuridad absoluta.
La confusión es inmediata. Los mercenarios disparan a ciegas por puro pánico táctico. Los fogonazos de los rifles iluminan el callejón por fracciones de segundo.
Leo ya no está donde estaba. Se ha deslizado detrás de unos contenedores de acero. Saca su arma. Dispara dos veces. Dos fogonazos. Dos mercenarios caen al asfalto mojado.
VICTOR (Gritando desde el suelo de su SUV) ¡Mátenlo! ¡Enciendan los faros!
Las luces altas de las camionetas se encienden, barriendo el callejón ciego. Leo corre hacia la entrada de servicio del edificio contiguo, deslizándose por el barro. Las balas destrozan el ladrillo a milímetros de su cabeza, soltando nubes de polvo rojo. Patea la puerta metálica y entra.
INT. PASILLO DEL EDIFICIO – NOCHE
Oscuridad total, rota solo por el rayo tenso de la linterna del arma de Leo. Respira agitado, con la espalda pegada a la pared. Pasos pesados, cristales rotos y gritos resuenan afuera.
SARA (V.O.) Están entrando por la puerta principal y la de servicio. Te tienen rodeado. Sube al segundo piso, hay una pasarela que conecta con la vieja fábrica abandonada.
LEO (Expulsando el cargador y poniendo uno nuevo) ¿Qué hay de los francotiradores?
SARA (V.O.) Sin luces de la calle no tienen visual clara, pero usarán visión nocturna en cualquier momento. Tienes que moverte rápido.
La puerta de servicio es derribada con un estruendo. Dos mercenarios entran con linternas tácticas barriendo el pasillo estrecho.
Leo arranca la anilla de una granada de humo y la hace rodar por el suelo. El humo espeso y químico llena el espacio cerrado en segundos.
MERCENARIO 1 ¡No veo nada, cubran la escalera!
Leo emerge del humo denso como un espectro. Golpea al primero en la garganta con la culata de su pistola, toma su brazo armado y lo usa como escudo humano justo cuando el segundo mercenario dispara por reflejo. Leo responde asomando su arma sobre el hombro de su escudo: un disparo certero al pecho del segundo hombre.
Ambos caen. Leo corre hacia las escaleras y sube los escalones de tres en tres, con las sirenas acercándose en la distancia.
INT. SEGUNDO PISO / PASARELA – NOCHE
Leo patea la puerta que da a la pasarela exterior de metal. La tormenta vuelve a azotarlo. Debajo de él, las luces de las camionetas siguen iluminando el callejón vacío.
Un láser verde pálido baila rápidamente sobre su pecho y se detiene en su cuello.
SARA (V.O.) ¡Francotirador! ¡Agáchate!
Leo se lanza de bruces al piso metálico justo cuando una bala de alto calibre atraviesa la barandilla con un chirrido agudo, arrancando un trozo de acero donde su cabeza estaba un segundo antes.
Se arrastra rápidamente bajo la cobertura de la chapa inferior, el maletín apretado contra el pecho.
LEO Sara, no puedo avanzar. Necesito una distracción en el techo, ¡ya!
INT. CENTRO DE CONTROL – NOCHE
Sara teclea una nueva secuencia de comandos, el sudor brillando bajo la luz azul de las pantallas.
SARA Sobrecargando los transformadores del techo norte. Cúbrete los oídos.
EXT. TECHO DEL EDIFICIO / PASARELA – NOCHE
Una explosión eléctrica ensordecedora sacude la parte superior del edificio. Cajas de fusibles estallan y chispas azules llueven como fuegos artificiales violentos, cegando temporalmente las ópticas nocturnas de los francotiradores.
Leo aprovecha el caos. Se levanta y corre a toda velocidad por la pasarela temblorosa, embistiendo con el hombro la puerta doble de la fábrica abandonada.
INT. FÁBRICA ABANDONADA – NOCHE
El inmenso lugar está lleno de maquinaria oxidada, cadenas colgantes y sombras que se proyectan por la tormenta exterior. Leo camina sigilosamente, ocultándose detrás de un inmenso torno industrial.
De repente, escucha el sonido inconfundible de un percutor amartillándose a sus espaldas.
VICTOR (La voz resonando en el hangar vacío) Se acabó la carrera, Leo. No hay a dónde ir.
Victor sale de las sombras, apuntándole a la espalda con un pesado revólver. Su traje está empapado y arruinado, su rostro torcido por una mezcla de adrenalina y furia. Está solo.
VICTOR Pensaste que podrías ser más listo que el sistema. Tira el arma y patea el maletín. Ahora.
Leo no se gira de inmediato. Deja su pistola en el suelo con exagerada lentitud. Luego, se da la vuelta despacio y desliza el maletín metálico por el suelo sucio de grasa hasta que se detiene golpeando la punta de los zapatos de Victor.
VICTOR Fue un buen intento. Tienes talento. Pero al final del día, tú siempre fuiste solo el peón.
Victor levanta el revólver para el tiro de gracia en la cabeza.
LEO (Su voz es escalofriantemente tranquila) ¿Sabes por qué traje este maletín específico, Victor?
Victor frunce el ceño, el dedo tensándose en el gatillo.
LEO Porque no tiene el disco duro.
Victor mira instintivamente el maletín a sus pies. Una minúscula luz roja LED comienza a parpadear frenéticamente cerca de la bisagra de seguridad. El pitido acelerado llena el repentino silencio de la fábrica.
Los ojos de Victor se abren de par en par.
VICTOR ¡Hijo de p…!
Leo se lanza en plancha detrás de la base de hierro macizo de dos toneladas del torno y se cubre los oídos.
¡BOOOOOOM!
El maletín detona con una fuerza devastadora. Una bola de fuego naranja ilumina la fábrica entera, destrozando las cristaleras superiores y enviando metralla y escombros ardiendo en todas direcciones.
El sonido ensordecedor da paso al tintineo de metales cayendo y el crepitar de las llamas devorando los restos de la entrada.
Leo tose repetidamente, sacudiéndose el polvo tóxico y los trozos de yeso de la gabardina. Se levanta despacio, evaluando el daño. Donde estaba Victor, ahora solo hay un cráter ennegrecido y humeante en el hormigón.
Satisfecho, Leo saca de su bolsillo interior un pequeño disco duro metálico del tamaño de un encendedor. Lo observa brillar con la luz del fuego y luego presiona su auricular.
LEO Sara. El trato fue cancelado. Prepárame la ruta de extracción.
SARA (V.O.) (Soltando un largo suspiro de alivio) Te tengo en el radar térmico. El helicóptero te espera a dos kilómetros al este. Buen trabajo, Leo.
Leo guarda el disco duro, da la espalda al fuego y avanza hacia la salida trasera de la fábrica. Su silueta se funde nuevamente con las sombras de la noche, dejando atrás el infierno en llamas y el coro de sirenas policiales que comienzan a rodear el perímetro.