EL HOMBRE MÁS DELICADO PARA COMER

Género: Comedia costumbrista, humor absurdo y situaciones cotidianas.
Formato: Guion para video cómico o animación estilo caricatura.
Duración estimada: 4–6 minutos.
Ambientación: Patio de una casa dominicana, durante una reunión familiar entre amigos.

PERSONAJES PRINCIPALES

  • MANUEL: Hombre dominicano con gorra, conversador, bromista y convencido de que es extremadamente delicado para comer.
  • LA MUJER: Una amiga que lo entrevista fuera de cámara y se divierte con sus ocurrencias.
  • EL HOMBRE SENTADO: Amigo de Manuel, encargado de hacer preguntas que aumentan la comedia.
  • LOS AMIGOS: Personas reunidas en el patio que reaccionan con risas y comentarios espontáneos.

ESCEay varias personas sentadas en sillas plásticas, conversando y disfrutando de una tarde entre amigos. Se escuchan risas, música suave y voces de fondo.

*Manuel está sentado frente a una mujer, situada fuera de cámara, decide preguntarle sobre sus hábitos alimenticios.

MUJER (fuera de cámara): Manuel, tú eres delicado para comer.

MANUEL (muy serio): —¡Muy delicado! Tú no tienes idea.

MUJER: —¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que tú comes?

MANUEL: —Mira, al arroz… al arroz nada más le como los granitos.

MUJER: —Ajá…

MANUEL: —A la carne, nada más le como la masa nada más alos espaguetis, nada más le como la soguita.

!(Los amigos comienzan a reírse.)

MANUEL (sin inmutarse): —El café nada más me gusta colado (las carcajadas aumentan.)

MUJER: —¿Y qué más, Manuel?

MANUEL: —El agua nada más me gusta fría.

MUJER: —¡Pero bueno! ¿Y cómo tú quieres que te sirvan las cosas?

MANUEL: —Como Dios manda.

ESCENA 2: EL ARROZ TIENE SUS REGLAS

La mujer cree que Manuel ha terminado de explicar sus exigencias, pero él levanta un dedo como si estuviera a punto de revelar un secreto importantísimo.

MANUEL: Otra cosa, con el arroz, la cosa es un poquito más complicad

MANUEL: Por que me gusta nada más es, blanco, en moro, en locrio y en sopa. (La mujer empieza a reírse).

MUJER: —¡Pero si tú te lo comes como sea!

MANUEL (se rie): —¡No me falte el respeto! Una cosa es comer de todo y otra cosa es tener buen gusto.

MANUEL: —Yo soy es delicado con experiencia.

Todos se ríen.

MUJER: (con tono sarcástico.) —La suerte es que tú eres delicado para comer.

MANUEL: —Por eso mismo yo casi nunca tengo problemas con la comida.

MUJER: —¿Cómo que no? ¡Si acabas de decir que te gusta de todas las maneras!

MANUEL: —Exactamente. El problema lo tiene el que cocina, porque tiene que estar preparado para cualquiera de mis gustos.

ESCENA 3: LA INVITACIÓN PELIGROSA

La conversación se anima. Uno de los amigos menciona que pronto organizarán un pasadía familiar con comida abundante.

MUJER: —Manuel, un día de estos te vamos a invitar a un pasadía para que comas en casa. MANUEL: (sonríe) ¡Ay, mi madre! ¿tu estás segura de lo que dices?

MUJER: —¿Y por qué no? ¿Qué problema hay?

MANUEL: —Mira, el día que yo vaya de pasadía para su casa, ustedes van a pasar trabajo para mantenerme.

Los amigos estallan en carcajadas.

MUJER: —¿Mantenerte? ¡Pero si estamos hablando de darte comida!

MANUEL: —¡Por eso mismo! Primero hay que saber cómo me gusta el arroz, cómo me gusta la carne, cómo me gustan los espaguetis y a qué temperatura quiero el agua.

MUJER: —¡Pero tú vas a un pasadía o vas a abrir un restaurante?

MANUEL: —Yo voy como invitado especial. Eso requiere preparación.

HOMBRE SENTADO: —¿Y tú llevas una lista con todo lo que comes?

MANUEL: —No hace falta. Yo se lo voy diciendo según vaya llegando la comida.

MUJER: —¡Pues tú no vas a comer en mi casa!

MANUEL (riendo): —¡Tranquila! Que yo soy delicado, pero no soy mal agradecido.

ESCENA 4: EL GRAN PROBLEMA DE MANUEL

Los amigos siguen bromeando. El hombre sentado decide hacerle una pregunta directa.

HOMBRE SENTADO: —Bueno, Manuel, vamos a hablar claro. Si tú eres tan delicado, ¿qué pasa cuando te sirven algo que no te gusta?

MANUEL: —Muy sencillo. Yo no hago un escándalo.

MUJER: —¿Ah, no?

MANUEL: —No. Yo simplemente lo miro, lo analizo y decido si vale la pena comérmelo.

HOMBRE SENTADO: —¿Y si te gusta?

MANUEL: —Me lo como.

HOMBRE SENTADO: —¿Y si no te gusta?

MANUEL: —También me lo como, porque uno no puede despreciar la comida.

Todos se miran sorprendidos y comienzan a reírse.

MUJER: —¡Pero entonces tú no eres delicado para comer!

MANUEL: —¡Espérate, que todavía no he terminado!

MUJER: —¿Qué más falta ahora?

MANUEL: —Que después que yo me jarto, ya no quiero más.

Se produce un breve silencio. El hombre sentado lo mira fijamente.

HOMBRE SENTADO: —¿Cómo así?

MANUEL: —¡Que después que estoy lleno, no quiero más comida!

Los amigos se ríen todavía más fuerte.

HOMBRE SENTADO (imitándolo): —¡Oiga, qué hombre más delicado! ¡Después que está lleno, no quiere más!

MUJER: —¡Eso no es ser delicado, Manuel! ¡Eso es tener el estómago lleno!

MANUEL (encogiéndose de hombros): —Bueno, cada quien tiene sus costumbres.

ESCENA 5: EL FINAL INESPERADO

La mujer decide poner a prueba la supuesta delicadeza de Manuel.

MUJER: —Vamos a hacer una prueba. Si ahora mismo te traigo un plato de arroz blanco, habichuelas, carne guisada y aguacate, ¿tú te lo comes?

Manuel intenta mantener una expresión seria.

MANUEL: —Depende.

MUJER: —¿Depende de qué?

MANUEL: —De si el arroz está bueno, las habichuelas están blanditas, la carne tiene sazón y el aguacate está en su punto.

MUJER: —¿Y si todo está perfecto?

Manuel sonríe.

MANUEL: —¡Pues tráigame dos platos, para no tener que dar dos viajes!

La mujer se tapa la cara mientras los amigos se levantan de la risa.

HOMBRE SENTADO: —¡Pero ven acá! ¿No que tú eras delicado para comer?

MANUEL: —¡Claro que sí! Yo soy delicado con la calidad, no con la cantidad.

Todos sueltan una carcajada.

MUJER: —¡Ya entendí! Tú no eres delicado para comer. ¡Tú eres delicado para explicar por qué quieres repetir!

MANUEL (mirando a la cámara): —Señores, yo se los voy a decir una sola vez: mientras haya comida buena, yo no tengo problemas con nadie.

Hace una pequeña pausa y levanta un dedo.

MANUEL: —¡Ahora, si se acaba el arroz… ahí sí tenemos un problema familiar!

Todos se ríen mientras la cámara se aleja y la escena termina con Manuel preguntando si ya está lista la comida.

FIN.

FRASE FINAL PARA EL VIDEO

Narrador: «Hay gente que dice que es delicada para comer… hasta que aparece un buen plato de comida dominicana. ¡Ahí se les olvida hasta la delicadeza!»

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